¿Qué esta pasando en el INAH?

Últimamente se ha hecho viral la reducción de presupuesto en un 75% para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en México. Como consecuencia varias zonas arqueológicas se ven obligadas a paralizar tareas de restauración y algunas otras a cerrar hasta que la situación sea mejor. Pero… ¿Que esta pasando en el INAH y que consecuencias esta teniendo?

La gran noticia comenzó a circular entre la comunidad no académica, cuando varios medios en internet anunciaron el 75% en reducción de presupuesto para el Instituto que ante las leyes mexicanas es el encargado de la protección, restauración e investigación del patrimonio cultural material e inmaterial. El anuncio fue dado a conocer por el director del INAH Diego Prieto y por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, como una consecuencia económica derivada de la pandemia que se vive a nivel global de coronavirus.

Sin embargo para la comunidad académica que trabaja en el INAH la precariedad presupuestal es evidente desde hace mas de dos décadas. Mas allá de una precariedad presupuestal, seria una precariedad laboral, pues presupuesto hay en el INAH, como lo han mencionado algunos arqueólogos (Manuel Gándara) y antropólogos (Luis Vázquez León) cuando califican a la arqueología como una ciencia al servicio del estado y que se enfocó en un sentido patrimonialista, que soló convirtió a la arqueología en una idea de turismo y grandes Zonas Arqueológicas.

Dicho sentido turístico tuvo como consecuencia que se invirtiera el dinero del estado, y por ende del INAH, en grandes mega-proyectos en los sitios monumentales como Teotihuacán, Chichen Itzá y Monte Albán. El dinero se enfoco entonces en tareas de restauración, y la investigación quedo como segundo plano. Aunque varios investigadores criticaban que el presupuesto siempre era para los proyectos que fueran avalados directamente por presidencia, la arqueología del INAH aprendió a sobrevivir con recursos limitados para los proyectos menores.

Aproximadamente en 2016 mientras era estudiante de arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) me entere de que la forma de contratación para los arqueólogos en el INAH era mediante un contrato al cual llaman «Capitulo 3000», que es básicamente ser un freelance para el INAH, lo que tiene como consecuencia que no se respetan los derechos laborales de un trabajador contratado, no hay vacaciones, no hay aguinaldo, no hay antigüedad, no hay seguridad social. Es incomprensible como un Instituto a nivel federal no pueda otorgar seguridad social a sus trabajadores que salen a temporadas de campo… pero aun así seguía sobreviviendo la arqueología.

La pandemia de coronavirus solo resulta ser un pretexto del gobierno mexicano para seguir minimizando el presupuesto a la verdadera investigación, la que hacen todos y todas los contratados por capitulo 3000 en el INAH, aquellos a los que les pagan hasta el mes de Junio y aun así estuvieron laborando desde Enero, que cobran por tareas especializadas en investigación histórica, arqueológica y antropológica, lo mismo que un becario de Jóvenes Construyendo el Futuro. Y la noción de cultura y patrimonio que sostiene aquel denominado presidente, es solamente levantar su «Tren Maya» en la selva y sitios arqueológicos.

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